viernes, 20 de marzo de 2015

TÉCNICAS DE TIRO DESDE EL ASIENTO DE NUESTRO VEHÍCULO.

TÉCNICAS DE TIRO DESDE EL ASIENTO DE NUESTRO VEHÍCULO.
Algunos quizá crean que disparar desde dentro del coche es tan sencillo como cuando se está de pie, pero yo no lo veo igual. Si ya de por sí no estamos debidamente entrenados y mentalizados para disparar a otro ser humano a pie firme, menos todavía lo estamos para replicar desde la posición de sentando en el interior de un vehículo. Sabiendo que los tiempos de respuesta son excesivos en la mayoría de los escoltas (detección de la amenaza, desenfunde y disparo), estos rangos aumentarán cuando se encuentren sentados en sus incómodos vehículos de servicio. Si además se usa el cinturón de seguridad, la cosa se complica más aún (se suele emplear el cinturón en persecuciones de cierta duración y peligrosidad y también en viajes de escoltas). Acceder al arma desde la posición de sentado suele ser más laborioso y lento que si se parte desde una posición estable de pie firme. Si a todo ello sumamos el tiempo de recamarar un cartucho para dejar lista la pistola. Muchos aspectos han de ser considerados en este terreno: tipo de funda empleada, posición que se ocupa en el interior del vehículo, y como se dijo en párrafos anteriores, la formación y mentalización que se posea.
El modelo y ubicación de la pistolera es fundamental siempre. Dentro de un automóvil, las pistoleras convencionales de cintura casi siempre dejarán el arma a mano. Pero ahora… a ver qué funda se usa y dónde se coloca, pues aunque el medio sea moderno, algunos siguen buscando la comodidad y se sitúan el arma en inaccesibles puntos del contorno de su cintura.
Muchas fundas riñoneras de cuero se siguen viendo ahí, en los lumbares (donde se ubican los riñones). Personalmente, creo que la colocación del arma en los lumbares solo sirve para ganar ocultación y discreción, amén de nula accesibilidad al arma para efectuar con eficacia un disparo de emergencia.
Si la funda es de las llamadas interiores (el arma va entre el cuerpo y la cinturilla del pantalón), el sistema de retención de broche casi que sobra. El arma quedará relativamente bien retenida entre el cuerpo y el propio pantalón. Si esta pistolera está confeccionada con nylon o cuero no rígido, quedará excesivamente inaccesible cuando se pretenda devolver el arma a su interior. En estos casos la funda se cerrará sobre sí misma, obligando al tirador a usar la mano débil para abrir con los dedos la “boca” de la funda, e incluso tendrá que meter barriga. Una vez medio abierta la funda, el arma podrá ir introduciéndose poco a poco, pero nunca será una devolución rápida. Sentado en un coche es sumamente complicado hacer todo esto.
Ahora bien, se hacen muchas horas de servicio al volante, puede que otro tipo de funda sea más cómoda, práctica y operativa. Las sobaqueras y tobilleras, siempre colocadas en el lado contrario al de la mano fuerte (los diestros en parte izquierda), podrían ser oportunas. Además de llevar la cadera o cintura más relajada durante las largas horas de conducción, la accesibilidad del arma se antoja más rápida y sencilla.
Personalmente he llevado dos fundas a la par, estando solamente una ocupada por el arma: en la cintura funda interior de material plástico (kydex) y en el tobillo otra con sistema único de retención pasiva. Con el cinturón de seguridad colocado, siendo conductor, es más rápido y natural desenfundar desde el tobillo que desde la cadera. También para estas mismas situaciones se presenta como una forma más natural y cómoda la modalidad de arma cruzada en la cintura (cross draw). Esto implica que el arma vaya fijada en el lado contrario al de la mano fuerte. Su ubicación podría ser desde la cresta iliaca hasta la zona inguinal. En cualquier caso, la empuñadura se localiza en dirección al centro del cuerpo.
Una buena idea es personalizar el vehículo, en el sentido de colocar fundas en un par de lugares estratégicos, próximos al asiento del tirador. Esto será más apropiado y aconsejable si se es conductor. Al margen de portar la funda en la cintura, no vendría mal tener otra anclada en un lateral del asiento o bajo el volante. Esto permitirá al piloto manejar el vehículo con cierta soltura, mientras el arma siempre está a mano, incluso si el cinturón de seguridad va activado. Llevando desocupada la funda de la cadera, antes de descender del automóvil la pistola podría pasar en un plis-plas a su sitio. En situaciones sospechosas detectadas desde el interior del vehículo, no es descabellado desenfundar el arma y colocarla bajo el muslo con la empuñadura hacia fuera (fácil y rápido acceso). Esto tiene dos inconvenientes, y es que si el arma llevara un cartucho en la recámara y los mecanismos de disparo activados en simple acción, se podría dar la rocambolesca circunstancia de disparo involuntario en caso de colisión de tráfico o caída del arma. Para ello, en el interior del guardamonte tendría que introducirse accidentalmente algún objeto que hiciera de palanca.
No es improbable, ni fácil, pero factible... por ello lo denomino audaz. El segundo contratiempo también se podría dar si el vehículo colisionara, y es que el arma podría ser proyectada fuera del alcance del usuario, bien bajo el asiento del coche, entre los pedales o incluso fuera del automóvil si la puerta estuviese abierta en el instante del choque.
Para finalizar. No solo es potencialmente viable tener que disparar desde dentro del vehículo, sino que hay que promover el entrenamiento en tales circunstancias. Pero igual que es factible hacerlo, poseer la funda apropiada siempre aportará un plus, una ventaja. Nosotros portamos armas, no las transportamos.




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