El desfibrilador salva vidas en caso de emergencia
Miguel García,
el futbolista del Salamanca que sufrió una
parada cardiorrespiratoria en pleno encuentro frente al Betis, no
falleció sobre el césped gracias a que en el estadio de El Helmántico
había un desfibrilador automático.
En
el caso del jugador, fueron los médicos de los equipos quienes
emplearon el dispositivo. Pero no hace falta ser un profesional para
usarlo. "Están pensados para que cualquier persona lo pueda utilizar.
Sólo hay que mantener la calma y seguir sus instrucciones", señala
Julián Pérez-Villacastín, secretario general de la Sociedad Española de
Cardiología y jefe de la Unidad de Arritmias del Hospital Clínico San
Carlos de Madrid. Pese a esto, la normativa de algunas comunidades
autónomas establece que sólo debe ser personal debidamente entrenado
quien emplee estos aparatos.
Según
explica este especialista, detrás de gran parte de desvanecimientos
repentinos como el que sufrió García está un tipo de arritmia muy grave:
la fibrilación ventricular. Este trastorno, que genera un caos eléctrico en el corazón, puede resultar mortal si no se controla con rapidez.
"Para este problema no hay tratamientos farmacológicos. La única manera de volver a poner en marcha ese corazón es darle una descarga eléctrica",
explica Pérez-Villacastín. Y, para conseguirlo, el tiempo es clave.
"Cada segundo es fundamental porque, una vez superados los siete minutos
desde el inicio de la arritmia, las probabilidades de que las personas
sobrevivan y no tengan daños cerebrales disminuyen muchísimo", subraya.
Seguridad
Los
riesgos de usar un desfibrilador son mínimos, recuerda este experto, ya
que, en los casos en los que no exista una arritmia y la pérdida de
conocimiento se haya producido por otras causas, el aparato no permitirá generar un choque eléctrico.
El aparato, insiste el especialista, "es el que va a ir indicando los pasos. Es él quien lo hace todo".
En primer lugar, el dispositivo recuerda la importancia de llamar al teléfono de emergencias.
Seguidamente, señala la necesidad de descubrir el torso del paciente,
asegurándose de que está seco y, eliminando, si es el caso y siempre que
sea posible, el exceso de vello.
A
través de indicaciones gráficas, el aparato señala el lugar idóneo para
colocar los electrodos y, después de realizar un análisis del ritmo
cardiaco, permite o impide la realización de la descarga eléctrica.
"Es muy sencillo y puede salvar muchas vidas", subraya Pérez-Villacastín.
Según
datos de la Sociedad Española de Cardiología, entre los deportistas
menores de 35 años se dan entre 40 y 50 casos de muerte súbita al año.
Precisamente para conocer las causas subyacentes de este problema, que
muchas veces permanecen ocultos en
los chequeos rutinarios, se ha puesto en marcha el Estudio Español de
Muerte Súbita relacionada con el Deporte, que pretende crear una
completa base de datos con todos los casos que se producen en nuestro
país.
El
estudio incluirá exclusivamente los casos de jóvenes deportistas
menores de 35 años que participen en cualquier actividad deportiva que
requiera un entrenamiento sistemático y que participen en la
competición.
Con
la colaboración de especialistas del Consejo Superior de Deportes, la
Asociación Española de Patólogos Forenses, la Federación Española de
Medicina del Deporte y la Sociedad Española de Cardiología -a través de
la sección de Arritmias, el Grupo de Trabajo especializado en
Miocardiopatías familiares y la Agencia de Investigación-, el estudio
pretende "poder realizar, en cada caso de muerte súbita en deportistas
en España, un análisis anatómico, histológico, toxicológico y genético
que permita averiguar cuál es, en cada caso, la patología subyacente", comenta Pérez-Villacastín.
Según
sus palabras, este análisis facilitará, en un futuro "mejorar el
conocimiento científico y reconocer de forma precoz a los potenciales
candidatos de sufrir muerte súbita".
Con
el fin de lograr la máxima participación ciudadana y de otros
especialistas, la SEC ha puesto a disposición de la población varios
medios para informar de episodios de muerte súbita. A través del número 682 80 80 80 y la página www.secardiologia.es podrán notificarse los casos.

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