NUESTRA FORMACIÓN INTEGRAL
La formación debería ser la piedra angular sobre la que se fundamenta la preparación de todo funcionario de protección de personalidades.
Concretando aún más y teniendo en cuenta que en cada academia pudiera ser distinta la formación en materia de protección, podríamos reducirlas en tres fundamentales: Táctica, Defensa Personal y Tiro Defensivo.
Táctica y Táctica: Es el “por qué” de la intervención, debe preparar al alumno a valorar la intervención previa a su desarrollo, obligar a evaluar el entorno y a decidir antes del conflicto. Ofrecer herramientas de análisis suficientes para preparar la intervención, intentando minimizar, en la medida de lo posible, el riesgo.
Defensa Personal: Son el conjunto de técnicas defensivas encaminadas al combate cuerpo a cuerpo, ya sea meramente para la dura y pura supervivencia o para resolver una detención.
Tiro Defensivo: Son el conjunto de técnicas necesarias para el uso de las armas de fuego de las que dispone el escolta.
Actualmente, en pleno siglo XXI y en una sociedad globalizada, la información surca en décimas de segundo, lo que antes eran infinitos océanos que separaban continentes.
La información y el intercambio de experiencias se han multiplicado. Es ahora cuando se puede aprender y renovar conocimientos, aprendiendo de las experiencias de otros; Arturo Adasme Vásquez decía: “El hombre inteligente aprende de sus propios errores, el sabio aprende de los errores de los demás”.
No solo podemos hablar de experiencias y de la evolución de las distintas técnicas, sino que además, con la misma evolución de la tecnología, se han ido añadiendo nuevos medios técnicos y tecnológicos. La propia evolución en la investigación en el campo de la Neurología, la Neuro-Ciencia; el comportamiento del ser humano como animal que es y su respuesta cerebral ante un conflicto (a veces hay que retroceder para poder avanzar).
Y es todo ello lo que debe ser tenido en cuenta y partiendo de esa base re unificar criterios. Hay que empezar a re unificar criterios formativos e integrar en un todo la Formación.
Debemos distinguir entre dos realidades y tiempos distintos. Una RI o Realidad Irreal; realidad propia de un entorno controlado, normalmente desarrollada sin factores estresantes y bajo un TI o Tiempo Irreal, que nos permite parar en cualquier momento o desarrollar la técnica de una manera consciente, permitiendo el uso de nuestras capacidades cognitivas o SNP (sistema Nervioso Parasimpático).
Por otra parte existe la realidad mundana, la de la calle, la que se desarrolla independientemente de lo que deseemos, la RR o Realidad Real; en un TR o Tiempo Real; tiempo lineal y continuo, que no permite marcha atrás, nuestras capacidades cognitivas se reducen al uso del SNS (Sistema Nervioso Simpático).
Con todo lo anterior pretendemos hacer que la formación actual, en la mayoría de los casos, se basa en la RI en un TI, ya sea una formación en Defensa Personal: Sobre un “tatami”, con protecciones, en un entorno sin estrés, mostrando técnicas complicadas que requieren de razonamiento; o en el caso de la formación de tiro: Basada en técnicas repetitivas, en un entorno también controlado, carente de estrés, siendo normalmente el agresor una silueta colocada sobre una tablón y el estímulo un toque de silbato.
Claro está que pretender una formación bajo los parámetros de la RR y TR es sumamente complicado, pero al menos disponemos de herramientas para acercarnos a ellas. Como se ha mencionado anteriormente, han aparecido medios técnicos que nos facilitan, junto con nuevos estudios sobre el comportamiento humano en situaciones de enfrentamiento (estrés real), adaptar la formación lo más posible a la realidad.
Es necesaria una formación integral que permita la inclusión de todas las materias: Táctica, Tiro, Defensa, combinando una formación teórica con unas prácticas adecuadas basadas en las escenificaciones con parte integradora.
La Transición de Fuerza pasa por la adecuación de la respuesta del profesional de seguridad a las circunstancias en las que discurre una intervención. La realidad es dinámica, llena de matices y variaciones, donde en un momento en el que se precisa el arma de fuego, pasa en un instante a un nivel más bajo de fuerza que obliga al uso de otro medio, menos lesivo o viceversa.
Si solo nos centramos en la formación por separado, en el caso de la formación de “Tiro”, ¿en qué momento podemos introducir de manera adecuada elementos de transición? Nos debe por tanto permitir la formación integral, una respuesta dinámica, obligando a escalar o descender niveles, teniendo en cuenta que ello, es en sí mismo la propia formación de tiro.
Dado que deberíamos ser capaces de hacer uso del arma de fuego de la manera más efectiva posible; no desde la perspectiva propia del “tiro”, sino desde la propia transición, pasando de un elemento a otro. Lo mismo en el caso, de nuevo por separado de la “Defensa Personal”, ¿En qué momento introduciremos el uso práctico del arma de fuego? Simplemente no podremos, nos veremos limitados por el propio entorno y los medios utilizados.
Deberíamos aplicar la “Táctica”, la Observación, la Evaluación, la Decisión y la Actuación, siendo la respuesta en muchas ocasiones más una decisión Táctica que Técnica.
Ya queda constatado el necesario uso de la Formación Integrado, con su parte teórica y su parte práctica, siendo el resultado de la misma la introducción en la formación de las escenificaciones.
Podríamos definirlo como el teatro operacional en el que se aplica la conjunción de las tácticas y técnicas aprendidas, todo desde un punto de vista evidentemente práctico, obligando al operador a tomar decisiones, bajo una situación lo más parecida a la RR. Obligando a los actuantes a sentir estrés, incitando a la emoción y al control de la misma.
Por tanto y teniendo todo lo anterior en cuenta, es necesario tanto para el profesional, en constante evolución y aprendizaje, así como para aquellos agentes de nuevo ingreso, la integración de todos los elementos formativos en uno. Creando una base formativa real, más adaptada al servicio y respuesta que demanda la sociedad, ofreciendo herramientas para la supervivencia.
“Trabaja como entrenas, entrena como trabajas”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario