LIMPIEZA DEL ARMAMENTO Y CONSERVACIÓN DE MUNICIONES.
Aunque las armas modernas están construidas con materiales sólidos y no son propensas a averiarse, deben ser cuidadas y limpiadas debidamente si queremos obtener de ellas unos resultados satisfactorios.
La frecuencia de las operaciones de limpieza a que debe ser sometida un arma, viene dada en función de la utilización de las mismas y de los disparos que se realicen con ellas, de tal forma que después de cada ejercicio de tiro es conveniente su limpieza, así como al menos una vez al mes cuando no se utilicen, pues se van llenando de suciedad del contacto con la ropa, de la que se desprenden partículas, pelusas, etc, que puedan afectar al funcionamiento.
Los elementos a utilizar para la limpieza de cualquier arma de fuego son las siguientes: una escobilla de alambre de cobre o latón adecuado al calibre del arma, uno de cerdas de pelo o plástico y trapos, un frasco de disolvente para armas y otro de aceite también para armas.
Para una limpieza general de todas y cada una de las piezas del arma se recomienda sea realizada por un armero o persona especializada, pues hay que desarmarla por completo, y un tirador, no muy experimentado en mecánica de las armas, podría tener problemas.
1- LIMPIEZA DE LA PISTOLA.
Rociar con disolvente limpiador las partes del pistola que hayan estado sometidas al fuego, en especial el cañón, dejando un tiempo prudencial para que el disolvente ablande la suciedad, después con la escobilla de cerdas de nylon frotar enérgicamente la recámara hasta arrancar los residuos, y realizar la misma operación con el cañón y después limpiar las zonas del armazón.
Después se secará perfectamente el disolvente de todas las superficies frotando con un trapo seco, y para el interior del cañón y las con un trapo limpio enhebrado en la baqueta.
Seguidamente se aplicará una capa de aceite protector en el interior de las zonas mencionadas pero muy ligera.
Después se aceitarán ligeramente los mecanismo interiores sólo con una gota en cada lugar, al utilizar lubricante de mas en el arma, también puede generar mal funcionamiento.
Finalmente se aplicará una fina capa de aceite a toda la superficie del arma y se secará el aceite sobrante.
Se reitera la advertencia de secar el interior de las recámaras para que el aceite no ataque a los cartuchos que en ellas se depositan.
2- CONSERVACIÓN DE LA MUNICIÓN.
La munición no necesita una limpieza asidua, pero si que tenemos que protegerla de la humedad, dado que ésta puede producir abombamientos en la vaina que impida su alojamiento en la recámara, pudiendo afectar en un momento dado a la pólvora y al pistón o inutilizando la misma.
Para su limpieza solo necesitaremos frotarlas con un trapo seco. Siendo aconsejable cambiar la munición por nueva cada vez que se realicen ejercicios de tiro.

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