SER JEFE DE ESCOLTAS
El pilar fundamental para que un equipo de protección funcione
es contar con buenos líderes o jefes, de ellos depende en manera directa
la operación a cubrir, el rumbo del éxito de esta. De acuerdo con
estudios y estadísticas hechas un equipo de protección que cuentan con
una buena figura de liderazgo tienen el 76% de probabilidad de que la
operación sea exitosa.
Un jefe ejemplar es aquél que no sólo cuenta con el
conocimiento y la experiencia, sino el que ejecuta de manera imparcial
los objetivos de la organización.
Sin embargo, el líder, por increíble que parezca, también forma
parte del equipo de protección y con ello, los errores forman parte de
su aprendizaje. De acuerdo con los expertos, la clave para que una
operación sea exitosa no radica en que el jefe no los cometa, sino en
que sepa remediarlos.
Ser un buen jefe puede llegar a ser estresante y complicado,
principalmente cuando se busca el respeto y colaboración de los demás
miembros del equipo de protección, es por ello que las acciones de un
jefe suelen ser mucho más valiosas que las de otros componentes de la
protección.
Ante ello, puedo compartir 10 acciones que un jefe no puede hacer:
1- No escuchar: Saber escuchar lo que los miembros del equipo
dicen es necesario para que la relación se realicen de forma adecuada.
Un jefe que no tiene tiempo para hacerlo o que simplemente no quiere
puede perder el respeto y credibilidad.
2- No predicar con el ejemplo: Cuando un jefe tiende a
contradecirse, los demás miembros del equipo de protección también
llegarán a hacerlo. Si un jefe prohíbe una acción y él lo realiza, tarde
o temprano sus empleados harán lo mismo.
3- Jefe deshumanizado: Un jefe que no trata con respeto a los
miembros del equipo de protección crea antipatía y resistencia de sus
colaboradores.
4- Ser pasivo: El jefe es el volante de un auto, si carece de
motivación, proyectividad e innovación, el auto nunca llegará a su
destino. Es por ello que un jefe siempre debe estar pensando en nuevos
alcances y metas para poder impulsar a su equipo de protección a también
realizarlas.
5- Ser soberbio: La falta de humildad es uno de los errores más
grandes que pude tener un jefe o líder. Saber compartir con tu equipo y
reconocer tus aciertos y errores hará que la relación con tus
compañeros de operación sea más placentera. Es importante recordar que
todos forman parte de la organización y que tanto ellos como tú son
importantes para el buen funcionamiento de una operación.
6- Mandar y no dirigir: Llegar a ser una persona con decisión y
mando no quiere decir ser una persona prepotente y autoritaria, es por
ello que el saber dirigir de manera adecuada es necesario para que los
demás miembros de protección respeten al jefe por sus aptitudes y no por
miedo o inseguridad. Hay que aprender a dirigir.
7- No saber hablar con tus miembros de equipo: Disfrazar las
cosas no es una opción. Es importante aprender a hablar de manera
directa, pero cuidando las formas.
8- No ser un ejemplo: Si un líder pierde la capacidad de
inspirar, pierde la dirección de su equipo. Es importante llevar a los
miembros de la operación hacia lo que se quiere alcanzar, pero con el
mismo énfasis con el que líderes lo realizan, ser un ejemplo para tus
subalternos es fundamental para mantener el respeto y fidelidad de los
mismos.
9- Carecer de perseverancia: Luchar por el objetivo es
fundamental para el éxito personal y profesional de la operación, si un
líder carece de ello, los resultados serán mediocres.
10- Subestimar a los demás integrantes del equipo de
protección: Nunca le digas a tu equipo de protección que no crees en lo
que ellos hacen, subestimar su trabajo es menospreciar sus capacidades.
Un servicio de protección con agentes inseguros y con baja autoestima es
un equipo sin identidad.
Si bien no es fácil comportarse de una forma perfecta, sí es
posible evitar este tipo de actitudes que pueden perjudicar la
efectividad de la protección y verse reflejado en los resultados de
operación de protección.
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